Prácticas Agronómicas

Destacan los beneficios de conocer el agua útil del suelo antes de sembrar

En esta campaña complicada, la importancia de conseguir márgenes agropecuarios positivos con costos mínimos es clave. De esta forma, el contexto obliga a tomar decisiones bien pensadas. Y justamente esto es lo que plantean los especialistas Federico Bert, investigador de la Facultad de Agronomía (UBA), Conicet y Aacrea y Guillermo García, investigador de FAUBA y Conicet, quienes señalan que es fundamental diseñar un ""cultivo climáticamente inteligente"" antes de sembrarlo.

Bert sintetiza de qué se trata sembrar este tipo de cultivos: "Básicamente se trata de capturar cualquier beneficio de un escenario climático favorable y minimizar el impacto de un escenario desfavorable".

El especialista, que es experto en variabilidad climática y su impacto en la agricultura, señala que es central no salir a sembrar si antes chequear distintos factores climáticos de importancia.

Para él, hay puntos mínimos del contexto climático que los productores deben constatar indefectiblemente. El primero de ellos está asociado al agua en el suelo. "Es central conocer la cantidad de agua acumulada en el suelo y también a qué profundidad está la napa y qué calidad de agua puede aportar", advierte Bert.

Al respecto, otros de los puntos mínimos a monitorear, según Bert, son los pronósticos climáticos de precipitaciones y temperaturas. "Son una pista más de lo que puede llegar a pasar, por ello hay que tomarlos como información con cierta incertidumbre pero que se puede integrar a otros datos".

Teniendo en cuenta las particularidades del clima de las últimas campañas, "estas tecnologías son de costo cero y de altísimo impacto productivo", afirma el especialista quien también coordina el portal Agroconsultas. Allí, aclara, hay disponibles documentos técnicos para hacer mediciones sencillas sobre humedad disponible en el suelo o cómo usar un freatímetro para medir altura de la napa.

El experto también comenta que a estos aspectos mínimos de análisis, como el agua disponible o los pronósticos climáticos, se les pueden agregar otros más complejos como los registros climáticos históricos. Así, por ejemplo, comenta Bert, para el trigo próximo a sembrarse se puede analizar la probabilidad de ocurrencia de una helada tardía en la floración de trigo o de altas temperaturas en el llenado de granos.

"El año pasado, un productor que asesoro había decidido sembrar 6.000 hectáreas de trigo, sin ponderar que en el 80% de esa superficie la napa se encontraba a 40 centímetros de profundidad. Hice un análisis asociado a las precipitaciones y le advertí al productor sobre el altísimo riesgo que corría. Finalmente solamente sembró 1.200 hectáreas y con final feliz porque de lo contrario hubiera perdido un gran cantidad de hectáreas del cultivo por las excesivas lluvias y la cercanía de la napa".

Fuente: Clarín

Ver Nota Completa en:
Clarín

 
Compartí esta Nota
Facebook
Twitter
G+
 

Notas Relacionadas

 
Leer
 
Leer
 
Leer
 
Leer
 
Leer
 
Leer
 
Leer
 
Leer
 
Leer
 
Leer
 
Leer
 
Leer
 
Leer
 
Leer